La Campaña Fallida: Nuño

No es sorpresa hablar de las malas administraciones llevadas a cabo por los últimos gobiernos federales. La semana pasada nos levantamos con una nota en primera plana del periódico Reforma que nos recordó, una vez más, que la administración pública es uno de los sectores mejor aprovechados por los políticos. Esta vez le tocó a Aurelio Nuño ser el centro de atención, pues el ex secretario de educación destinó 4 mil 443 millones de pesos a comunicación social, en el periodo de 2013 a 2017, cuando sólo estaban autorizados 406 millones para realizar dicha acción. Esto no sólo fue un duro golpe para el gobierno de Enrique Peña Nieto sino también y más importante para la campaña de José Antonio Meade donde Nuño es el coordinador.

Hay que señalar que cada año, desde el 2013, la Secretaría de Educación Pública excedió el gasto en propaganda. El más bajo excedente fue de 172.9 mdp en el año 2013 cuando la suma aprobada a ese rubro era de 84.7 millones y se terminó gastando 257.6 mdp. Es importante subrayar que la aprobación de los recursos públicos destinados a la SEP para comunicación social fueron cada año disminuyendo, siendo el más alto en 2014; 89.7 mdp. A partir de ese año la aprobación por parte del congreso fue a la baja siendo para el 2017 de 70.6 mdp. Lo que quiere decir que de haber seguido la línea marcada por el congreso, la SEP se hubiera ahorrado 20 millones de pesos en imagen en el último año. Pero la división liderada por Nuño fue en dirección completamente opuesta a lo marcado por el congreso. Mientras el dinero aprobado por el congreso iba a la baja, la línea de lo que realmente se utilizó fue a la alta. Por más increíble que parezca Nuño no rebasó por poco el tope establecido, tampoco fue el doble, mucho menos el triple de lo que se le había autorizado. Estamos hablando de que Nuño utilizó 27 veces más de lo establecido por el congreso, 2,700% de exceso de lo que debía de ser utilizado por esa dependencia. Me surgen dos preguntas; ¿por qué y cómo?

La primera respuesta va en dos sentidos; la imposición de una reforma educativa vacía a través de la propaganda mediática y; una campaña presidencial fallida. Todos sabemos del poder que puede llegar a tener un mensaje si éste es repetido miles de veces por la radio y la televisión. Así funciona la propaganda, el marketing psicológico y el posicionamiento de marcas y ahora también la política. Los que están al mando conocen esta herramienta y no dudaron en utilizarla para imponer la reforma al artículo tercero de la constitución. Estos mensajes fueron contundentes y eficaces ya que rápidamente enemistaron e hicieron ver como un enemigo a vencer a los maestros de la CNTE. Tanta fue su eficacia que muy pocas personas alzaron la voz en contra de la represión realizada por parte de la Policía Federal a la Sección 22 en el Zócalo capitalino. Había un sentimiento generalizado de que eso era lo “correcto”, sacar a los maestros de su derecho de manifestarse a través de la violencia y represión.

La parte principal del plan que consistía en imponer la reforma educativa salió conforme a lo planeado. Pero la siguiente parte no lo fue tanto. Aurelio Nuño siempre estuvo presente entre los posibles candidatos de EPN para ser su sucesor. Se hablaba de Chong, se hablaba de Videgaray  y también de Nuño pero nunca se habló de Meade. Por ello es que Nuño se estaba preparando para su campaña desde el 2013. Buscaba mantener una imagen impecable de la SEP, para que este fuera su mejor carta de presentación. Entonces, ¿Qué sucedió? Pues que Enrique Peña Nieto realmente no tiene el poder sobre ninguna decisión en el país y ni siquiera dentro de su equipo. Confirmó la hipótesis que siempre se estuvo manejando que era la de ser un títere del verdadero jefe, Salinas de Gortari. No fue ni Chong ni Videgaray ni mucho menos Nuño por el simple hecho de ser gente de Peña Nieto. Gortari necesitaba a un personaje que le cuidara las espaldas a los gobiernos Panistas como los Priistas, y el sujeto perfecto sería José Antonio Meade quien trabajó para los dos gobiernos y que cubriría cualquier situación que sucediera en contra de los mandatos anteriores por verse involucrado también en ellos. La falta de liderazgo por parte de Peña Nieto destrozó la esperanza de Nuño de convertirse en el candidato del PRI a la presidencia y  lo dejó como un lacayo al servicio del mismo de siempre.

La segunda pregunta seguirá sin contestarse; ¿cómo? El congreso le autorizó utilizar 70.6 mdp en el 2017, Nuño destinó mil 963 mdp. ¿De dónde salieron los otros 1,893 mdp excedentes? ¿De lo que estaba destinado a las escuelas afectadas por el sismo del 19 de septiembre, de los destinado a construir escuelas en zonas rurales, de las mejoras que deben de hacerse en las escuelas de los pueblos, de los libros de texto, de las computadoras, de la capacitación a los maestros? Esto no es un tema menor, es un desfalco absurdo que merece tener consecuencias, no basta con las que está teniendo el PRI de ir en tercer lugar sino que Aurelio Nuño debe responder ante las autoridades por el mal manejo de recursos públicos. Esto es una burla a la educación, a los niños y al pueblo de México por eso es que no debe de quedar impune esta situación.

Mayo del 2018.

FUENTE: REFORMA.

Autor: León A. Sotomayor

Escritor | Facultad de Derecho UNAM | Editor y colaborador de Semanario Revueltas

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