Trump y el nazismo actual

La política sobre migración implementada por Donald Trump ha sobrepasado todos los límites; la comparación con el nazismo no es tan exagerada.

Muchos lo advirtieron y no quisieron escucharlos; sus ataques racistas hacia los latinos eran ignorados por algunos grupos, se decía, incluso, que “estábamos exagerando” cuando nos referíamos a Trump como la nueva cara del fascismo. Había quien decía que Donald Trump no sería un tirano, que su poder sería limitado por el Congreso de Estados Unidos. Se atrevían a exponer que, si en todo caso lo anterior no sucedía, las naciones estarían unidas para evitar cualquier desastre. Nada de eso ocurrió.

La pasada reunión con el Líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, ilusionó a muchos y de paso permitió que los mismo defensores de Trump salieran a decir que la imagen de “destructor del mundo” había sido una calumnia. Que Trump demostraba su visión de paz al reunirse con un enemigo de Estados Unidos evitando así una posible guerra nuclear. Hoy han quedado retratados.

El nazismo dejó una cicatriz imborrable no sólo para Alemania sino para el resto del mundo; la mayor desgracia del Siglo XX que, al igual que con Trump, algunos advirtieron pero otros no hicieron caso. Un política de supremacismo, de odio y persecución racial fue lo que caracterizó a la Alemania de Adolf Hitler. Ahora, Trump ha tomado el papel del líder fascista y ha comenzado una represión absoluta contra los inmigrantes bajo el amparo de las leyes estadounidenses.

La situación ha empeorado con la publicación de imágenes y vídeos de niños en Texas encerrados en jaulas. En el siglo pasado se descubrió Auschwitz, en el 2018 se le conoce como “Úrsula” cuyo lugar ha sido rebautizado por los propios inmigrantes como “La Perrera”.

Familias separadas, niños encerrados en jaulas y políticos estadounidenses minimizado la situación nos dejan muestra de que la política nazi tristemente no es cosa de los libros de historia. El pretexto de combatir la violencia y el tráfico de drogas que entra por la frontera sur de Estados Unidos le ha permitido ha Trump inmunidad suficiente ante el mundo para implementar estos y otros ataques. A pesar de los esfuerzos de algunos opositores estadounidense y de las condenas internacionales, la situación parece que no cambiará, incluso la reciente promesa de Trump de “no separar familias” deja a más de uno intranquilo.

Denunciar estos atroces actos y compararlos con la Alemania nazi no es exageración, es la realidad. Minimizar los hechos o justificarlos porque “así son las leyes de Estados Unidos” es un déjà vu. Ya en el pasado se habían ignorado las llamadas de alerta, los atropellos y los desplantes de una nación hacia el mundo. En aquella ocasión las consecuencias fueron millones de muertes entre ellas, las de niños separadas de sus familias mientras pasaban sus últimos días en “centros de detención”.

Imagen tomada de: https://yoatomo.files.wordpress.com

Autor: Yas a Secas

Mexicano y zurdo. Política e historia como pasiones. Correctactamente incorrecto. Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Creyente de nacimiento, hereje por convicción.

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