El fraude electoral en Puebla: La imposición de una monarquía

Puebla se conviritó en la entidad con más delitos electorales denunciados demostrando que el fraude electoral en aquella entidad es el último intento de un sistema que se niega a morir.

Hablar de Puebla, históricamente, nos lleva a recorrer pasajes del conservadurismo más fuerte y arraigado del país. Un estado caracterizado por sus profundas desigualdades de clases y una concentración de poder absoluto en una élite.

Los escándalos del gobernador priista Mario Marín hicieron pensar que nada peor podría suceder en este entidad. Terriblemente estábamos equivocados. Moreno Valle asumió el poder bajo la premisa de una alternancia cosa que sólo sucedió en los colores partidistas pues en el fondo representaba al priismo más tradicional posible, es decir, al más opresor e intolerante.

Luego de una breve gubernatura por parte de Antonio Gali, las elecciones en el estado poblano representaba junto con Veracruz la prueba máxima para Morena. En este último, para sorpresas de muchos y a pesar de incontables irregularidades durante la campaña y de que el candidato (hijo del gobernador) afirmara en televisión nacional que había resultado vencedor en las elecciones, los resultados beneficiaron al candidato de la izquierda Cuitláhuac García.

No obstante, con este triunfo y el de muchos otros candidatos de Morena, incluido Andrés Manuel López Obrador, la jornada electoral parecía estar en calma. De cierta manera, el panorama político electoral hacía suponer que por primera vez en la historia de México, la instituciones encargadas de hacer valer el voto salían fortalecidas y con una dosis de credibilidad que ayudaría a la estabilidad social.

Durante el trascurso del 1 de Julio, numerosas noticias comenzaron a circular, entre las que terriblemente destacaban el robo de urnas o ataques armados en contra de la instalación de casillas electorales. A pesar de ello el ánimo general no decaía, la jornada electoral hacía suponer que el voto del pueblo por fin vencería al fraude y si lo había logrado para la elección de presidente de la República, una elección para gobernador no sería la excepción. Nuevamente y como dije el principio de esta columna, Puebla sería la encargada de demostrarnos lo contrario.

La esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle, Martha Erika Alonso fue la candidata por la coalición “Por Puebla al Frente” que enfrentaba al candidato Miguel Ángel Barbosa de “Juntos Haremos Historia”.  En este contexto, todo el aparato del morenovallismo en Puebla comenzó su marcha y en pocas horas lograron revertir los resultados preliminares de las encuestas de salida y del PREP. Se ha querido imponer la idea del “voto dividido” para fundamentar el aparente “triunfo” de la candidata blanquiazul lo cual resulta ilógico si se revisan los resultados que no muestran otra cosa que un apabullante triunfo de Morena entre los que destacan la presidencia mundial de la capital y el control de los distritos además del triunfo de AMLO como en otras 29 entidades.

Mucha información ha surgido al respecto, y fraude electoral comienza a relucir, empezando por la noticia de que se hallaron boletas electorales en diferentes partes del estado de Puebla. Hasta el momento, Morena ha solicitado que el INE se haga cargo de la elección y haga un recuento de voto por voto.

Según información de la Jornada de Oriente el recuento de votos sólo en el distrito local de Acatlán de Osorio ha significado para Barbosa la recuperación de 12 mil votos lo que hace suponer que un recuento total revelaría nuevas cifras y cambiaría el resultado de la elección. Animal Político publica en su portal que el Consejo General del Organismo Público Local Electoral en Pueblo sólo aprobó la apertura de 486 paquetes y no el 50% del total como lo solicitaba Moreno.

Ante todo lo anterior dicho y lo que falta por descubrir, queda claro que la elección en Puebla está lejos de ser libre y democrática. Pero ahora ya no se trata de un sistema contra una oposición, se trata del poder absoluto concentrado en un solo hombre contra la voluntad del pueblo. Pareciera, incluso, que la gubernatura en Puebla no traería beneficios políticos al PAN pues cabe recordar que la declinación presidencial del ex gobernador obedeció más al intercambio por el control total del estado en materia de elegir candidatos.

Con el PAN fracturado cuya responsabilidad recae absolutamente en Ricardo Anaya, Puebla se erige como la muestra clara del absolutismo político; del poder con tintes monárquicos donde se pueda seguir heredando la gubernatura del estado.

“Si validan el fraude, Moreno Valle será gobernador otra vez; más de doce años con lo mismo” me dijo una persona.  De concretarse el fraude, estaríamos ante la instauración de una nueva monarquía en México.

Autor: Yas a Secas

Mexicano y zurdo. Política e historia como pasiones. Correctactamente incorrecto. Licenciatura en Ciencias de la Comunicación. Creyente de nacimiento, hereje por convicción.

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