¿A favor o en contra del Estado Mayor Presidencial?

Recientemente hemos escuchado en los medios de comunicación hablar sobre el Estado Mayor Presidencial, derivado de la propuesta de AMLO de prescindir de sus servicios e incorporarlo a Sedena; pero ¿qué es el EMP y qué implica su desaparición como órgano?

El Estado Mayor Presidencial es un cuerpo técnico-militar cuya principal misión es proteger al Presidente de la República, del que recibe directamente órdenes. Se integra por 1,586 militares (el 82% corresponden al ejército, el 9% a la armada y el 9% a la fuerza Aérea), 52 policías y 383 civiles, así como por Unidades de Guardias Presidenciales del Ejercito y de la Armada de México, resultando en total contar 6,026 miembros.

Historia

El primer antecedente en México de un órgano destinado únicamente a cuidar del Presidente, aunque con muy corta duración, data de 1823 con Agustín de Iturbide; pero fue hasta 1846 que se crea un Estado Mayor con sustento legal en un decreto presidencial bajo el gobierno interino de Mariano Paredes, lo que sentó una base sólida para posteriores administraciones.

La creación del EMP fue en 1942 bajo la Presidencia de Manuel Ávila Camacho en un contexto histórico bélico, ya que México declaró la guerra al Eje por el hundimiento de los buques petroleros Potrero en Llano y Faja de Oro. Para ello, se reformó la Ley Orgánica del Ejército y la Armada Nacionales de 1926 para cambiar el nombre de Ayudantía de la Presidencia por Estado Mayor Presidencial,  y se creó su reglamento con el propósito de darle exclusivas funciones encaminadas a ayudar y preparar al Presidente y a todo el país para la guerra. Al finalizar el conflicto, el EMP asumió funciones meramente de seguridad y logística para el Presidente, aunque la idea de que fuera un órgano civil (después de haber sido creado bajo un marco bélico) no quedó del todo clara y esto permitió su presencia en lo acontecido en 1968.

En 2004 expidiendo un nuevo reglamento, Vicente Fox reafirma la estructura administrativa del órgano que permita al Presidente facilitar el cumplimiento de sus funciones, tal como lo conocemos hoy día.

Misiones

Entre los objetivos primordiales del EMP nos encontramos con:

  • Garantizar la seguridad del Presidente y de su familia, de jefes de Estado y de gobiernos extranjeros que visiten México, de los expresidentes y de otras personas que por su condición así ordene el Presidente de la República; así como la seguridad de los inmuebles en los que el Ejecutivo resida o labore.
  • Planear las actividades de inteligencia y logística para facilitar el cumplimiento de funciones del Presidente.
  • Organizar las tareas del Presidente de la República y de la Primera Dama en giras y eventos públicos.

Presupuesto

Cabe mencionar que el presupuesto de este órgano viene directamente del que Hacienda le proporciona a Presidencia. Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto fue el siguiente:

  • 2013: $493 millones 044,654
  • 2014: $507 millones 281,739
  • 2015: $624 millones 054,034
  • 2016: $456 millones 996,853
  • 2017: $409 millones 750,109
  • 2018: $398 millones 551,136

AMLO y EMP

Andrés Manuel López Obrador quiere que el EMP se incorpore a la Secretaría de Defensa Nacional ya que contar con estos servicios es un lujo innecesario y tiene el cuidado del pueblo que lo ha venido apoyando desde hace años. Pero ¿qué se necesitaría hacer legalmente para lograrlo?

Se debe modificar la Ley Orgánica de Sedena en sus artículos 15, 104 y 105, ya que ahí se señala su participación dentro del EMP )para esto se requiere de la aprobación del Congreso antes); así como contemplar ajustes de presupuesto en la SHCP.

Ya que el Estado Mayor ha estado involucrado en eventos como el 2 de octubre en Tlatelolco, la guerra sucia de los 70, el asesinato de Colosio, la compra del avión presidencial de 218.7 millones de dólares, entre muchos otros, sin mencionar que ha atendido a los intereses de una élite sumamente restringida y poderosa y que al año recibe alrededor de 500 millones de pesos, habría que cuestionar si vale la pena seguirlo manteniendo.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta que el propósito no es cuidar al Presidente, sino a la Presidencia como institución. Supongamos que el representante de nuestro país es atacado en un evento público, no sólo se verá afectada su persona sino también el estado de gobernabilidad y el buen desempeño de las funciones que un presidente debe llevar. Es necesario que una figura tan importante sea resguardada, por el contrario no lo es garantizar la seguridad de expresidentes, ni contar con tanto personal y presupuesto. En ese caso ya no es necesidad, es lujo.

Sin duda, este cambio representa más que modificaciones jurídicas, administrativas y económicas. Es un precedente de lo que debería ser un gobernante: una persona austera, sin necesidad de reafirmar su poder a través de lujos desmedidos,  alguien que interactúa con la gente (por consecuencia conocerá mejor las problemáticas que hay en la sociedad) porque tiene bien claro que el cargo que ocupes no te hace mejor que el resto.

 

Autor: Daniela Montero

Estudiante de Derecho, éste como herramienta para la transformación social.

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