La agonía de los prejuicios maternos.

Screenshot_20180817-103832El día 7 de agosto del año en curso, se llevó a cabo una conferencia titulada: “uniendo esfuerzos por la Lactancia Materna”. La fotografía muestra en el presidium únicamente varones, lo cual causó una polémica y disgusto en las redes sociales.
Me parece incongruente que en una mesa, donde se tocó este tema no había ninguna mujer (esto sin desameritar los conocimientos y de la capacidad de cualquier sexo), sin embargo, era fundamental una mesa donde no sólo se politizara este tema, ni se mostrara el sexismo y la doble moral que reina nuestra sociedad, necesitaba escucharse el sentir de quienes amamantan, lo que implica, lo que se padece (como discriminación, comentarios fuera de lugar, morbo, críticas despectivas, entre otras).
Esto, no sólo es quién está en la mesa, es un trabajo en que si se van a unir esfuerzos por la Lactancia, las mujeres deben tener un total respeto, inclusión y participación activa en este tipo de eventos como proceso natural de los seres humanos, ya que si se habla de una unión, implica el conjunto de esfuerzos no solo para considerar opiniones de quienes amamantan, sino que a la población en general se le enseñe una nueva cultura, una nueva forma de ver actos tan naturales como lo es lactar. Y hablo de ambos sexos, porque incluso las mismas mujeres llegan a ver como inmoral que este acto se pueda ver en público.
Esta incómoda realidad debe ir más allá de políticas públicas, pues debe entenderse como un acto intrínseco al ser humano, se debe romper todo acto lascivo, debe hablarse y atender el tema, no sólo fingir que se hace, ya que a mi parecer, un varón podría hablar del tema siendo especialista, pero el sentir de una mujer no lo pueden igualar. Esto representa el hablar del tema mientras se deja a un lado la experiencia vivida en la realidad, pues es muy distinto lo que se puede ver en un plano normativo a un plano meramente fáctico.
Como sociedad, debemos promover y difundir el respeto que merecen quienes amamantan, pues este acto inofensivo, no tiene ni comparte la finalidad con la que la población lo percibe, la evolución es un acto inmerso al ser, sin embargo, en México sólo se quiere evolucionar para aquello que conviene a los intereses personales y no comunes, me parece fundamental cambiar este pensamiento ambiguo que hasta nuestros días persiste, incluso, desde casa se debe romper el machismo, en donde una madre ve la Lactancia como un acto inmoral y los hombres lo ven como un acto de morbo.

Autor: Andrea García Elías

Activista de los DESCA y los DH. Estudiante en la Facultad de Derecho, UNAM. Twitter: @AndreaGarcaEla1 Facebook:Andrea García Elías

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