Personas con Discapacidad

Según el censo del 2010 por parte del INEGI, México tiene actualmente una población de más de 4, 527, 784 habitantes con discapacidad; y en la Ciudad de México 483,045. Todas ellas con diversas limitaciones como se muestra en la tabla siguiente.

Población con limitación en la actividad según tipo de limitación
Población con limitación en la actividad según tipo de limitación en México. Fuente: INEGI. Censos y Conteos de Población y Vivienda, 2010

La mayor parte de nosotros alguna vez se ha fracturado y es perceptible que la ciudad definitivamente no cuenta con los recursos necesarios ni de infraestructura ni de pensamiento colectivo para que las personas con alguna deficiencia funcional puedan andar libre y cómodamente por las calles, tengan accesibilidad y un cumplimiento efectivo de sus Derechos.

Empecemos por el lenguaje

Es de suma importancia recalcar que siempre debemos empezar por el lenguaje. No se les debe nombrar minusválidos, pues definitivamente tienen el mismo valor inherente que todos tenemos; ni tampoco grupo vulnerable,  ya que ningún grupo es vulnerable en sí mismo, más bien es un grupo en condiciones de vulnerabilidad; la manera óptima de llamarles es personas con discapacidad. Cabe mencionar que discapacidad tiene dos componentes: a) que exista una deficiencia funcional ya sea física, mental, intelectual y/o sensorial; b) que existan barreras y todo tipo de obstáculos en la sociedad que no permitan el desarrollo de la persona. Por lo tanto, si el medio fuese inclusivo y con toda la infraestructura necesaria, solamente habría personas con alguna deficiencia funcional.

Disparidad de condiciones

Hay que hacer un repaso de nuestro día a día, de todas las actividades que hacemos cotidianamente. ¿Cómo las podría llevar a cabo una persona con discapacidad? Cosas tan comunes para nosotros que ya las damos por sentado, pero que para el otro pueden ser complicadísimas. Por ejemplo, cruzar la calle y todo lo que esto implica: esperar a que tengas el siga de peatón, antes observar si algún vehículo tiene intenciones de pasarse el alto o no, tratar de no chocar con alguien, y levantar los pies para subir la banqueta. ¿Cómo hace esto alguien que no puede ver? En la ciudad hay en algunas zonas semáforos sonoros, pero definitivamente no es en todos los cruces y difícilmente se escuchan, ya sea por alguna falla de su tecnología o por el ruido que hay.

Pensemos ahora en actividades más complejas como viajar en el metro de un extremo de la ciudad a otro, acudir a alguna institución a solicitar información, caminar por una plaza, o ir al médico. Incluso este último punto es complicado para las personas con discapacidad cuyo ejercicio es vital para algunas de ellas: en muchas clínicas y seguros se les pide ir acompañados por un familiar y de lo contrario no se les atiende, ¿acaso deben ejercer su derecho a la salud sólo si llevan un acompañante?

Todo lo anterior hablando de un contexto citadino, pero ¿qué pasa en lugares como Chiapas o Guerrero? ¿Cómo le hace alguien para bajar de alguna sierra en Oaxaca? Sin duda, tenemos un gran reto como sociedad y sin mencionar que un gran porcentaje de personas con discapacidad sufre de múltiple discriminación por pertenecer a otros grupos en condiciones de vulnerabilidad como lo son los grupos étnicos, las mujeres o grupos con pobreza.

Ordenamiento jurídico

Por estas razones el 3 de mayo de 2008, entró en vigor a nivel mundial la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, de la que nuestro país es parte y constituye el primer ordenamiento jurídicamente vinculante sobre Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad. Se compone de un preámbulo y 50 artículos cuyos principios atienden a la dignidad, libertad y autonomía inherentes a la persona, a combatir los prejuicios en contra de este grupo, a promover el respeto e inclusión, así como a la lucha por una igualdad de oportunidades.

Este ordenamiento junto con la Constitución y otros tales como Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación o Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, han creado una amalgama para proteger derechos humanos y realizar acciones afirmativas siempre en beneficio de la persona, pues en pleno siglo XXI se siguen cometiendo actos de discriminación sorprendentes en el sentido negativo.

En el 2009, la CNDH promovió una acción de inconstitucionalidad hacia la Ley que regula las guarderías infantiles en Colima, ya que en uno de sus artículos expresamente prohibía el acceso a los niños con discapacidad, haciendo la diferenciación entre ellos en dependientes e independientes, es decir, que no requieren alguna atención distinta al resto de los niños, negándoles la entrada a los primeros. Y es aún más difícil pensar que una de las personas involucradas argumentaba firmemente que los niños con discapacidad creaban un trauma en el resto.

Tercero. Los artículos 28, fracción II, 46 y 83, fracción I, de la Ley que Regula las Guarderías Infantiles en el Estado de Colima, violan los artículos 1°, 4°, y 133 constitucionales, en relación con la Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación y la Ley General de las Personas con Discapacidad, al hacer una discriminación respecto de los menores con discapacidad, excluyéndolos del derecho fundamental del servicio de guarderías infantiles.

Asimismo, es importante mencionar que en el Programa de Gobierno de Claudia Sheinbaum, en el apartado Fortalecimiento y ampliación de derechos sociales para promover la igualdad y la inclusión, en los dos últimos puntos se hace mención de las propuestas entorno a las personas con discapacidad.

  • Promoveremos la accesibilidad en el espacio público y la promoción del empleo de personascon alguna discapacidad.
  • Generaremos coordinación con las organizaciones de la sociedad civil para la atención de personas con alguna discapacidad, así como la igualdad de acceso a los derechos.

 ¿Es con base en amparos, acciones de inconstitucionalidad y montones de leyes con los que vamos a aprender a respetar? Entiéndase por esto que si ya existen estas medidas  es porque ya se cometió un daño anterior. Es fundamental para reconstruir el tejido social no sólo ponerse en los zapatos del otro, sino hacer consciencia uno mismo y expandirla a la mayor cantidad de personas posibles, ir empezando por cambiar el lenguaje, irnos deshaciendo de prejuicios, como en este caso pensar que las personas con discapacidad son enfermos o pacientes y en consecuencia dejarlos de ver como personas en sí mismas, promover acciones afirmativas como contar con medios de accesibilidad: semáforos sonoros eficientes, lectura en Braille, teléfonos inteligentes parlantes, televisión con la mayor parte de programas con lenguaje de señas, y sobre todo exigir que se garanticen los Derechos Humanos.

Autor: Daniela Montero

Estudiante de Derecho, éste como herramienta para la transformación social.

One thought

  1. Me encantó este espacio que otorgan a nuestras personas con capacidades diferentes. Digo nuestras porque soy mexicana y ellas radican aquí en nuestro territorio y como tal debemos cuidarlas, apoyarlas y exigir una infraestructura adecuada. Gracias por estos datos. Y por hacernos profundizar más en nuestra reflexion sobre un tema de amplia importancia.

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