La fiesta del Grito

Es bien sabido que nuestra fiesta patria por excelencia ha sido utilizada por los titulares del ejecutivo dentro del llamado Presidencialismo para integrar en la nación sus intereses políticos, sus diferentes ideologías y últimamente las ilusiones nacionales en las que se finge la existencia de conformidad por parte de la ciudadanía.

Los casos más notables en los cuales se integró un discurso inclinado a las ideologías de los presidentes fue el caso de Luis Echeverría quién en su grito menciono a Benito Juárez y a Lázaro Cárdenas, quiénes para él fueron clave para nuestra independencia administrativa. Igual tenemos el caso de Vicente Fox, que incremento una dinámica social en la cual se procuró una política incluyente y el grito no podía ser la excepción, ya que durante su grito menciono a una mujer y a un hombre sucesivamente. Un dato curioso es que anteriormente los presidentes solían recitar el último grito de independencia en Dolores Hidalgo, con el fin de representar la convocatoria original y como símbolo de respeto hacia el nuevo presidente.

El pasado 15 de Septiembre concluyo el sexto y último acto conmemorativo al “Grito de Dolores” que le corresponde dirigir como es costumbre, al actual presidente Enrique Peña Nieto. Dicho acto lo podemos encontrar como fecha mayor en el calendario cívico mexicano debido a su gran importancia y como es costumbre en nuestro gobierno actual, hubieron ‘invitados especiales’.

Desde el primer festejo orquestado por el Ejecutivo en 2013, se pudo apreciar por parte de los ciudadanos gran inconformidad con las decisiones que se tomaban dentro del gobierno de Enrique Peña Nieto. Inconformidad que se venía desarrollando y creciendo desde el 2 de diciembre del 2012 con el Pacto por México, que más que producir unión entre los mexicanos, produjo inconformidad ante dicho pacto por la falta de representación en las cámaras y la caída de credibilidad en los partidos. Esta inconformidad se vio reflejada con un nuevo número en el evento que incluía múltiples actitudes, como insultos al presidente, silbidos, la utilización de láseres, carteles, entre muchas otras manifestaciones dentro de la Plaza de la Constitución. Dicha actividad que no se había visto tan clara y maquillada al mismo tiempo en gobiernos anteriores.

Para evitar que esa imagen de inconformidad fuera expuesta a nivel nacional e internacional, se tomaron medidas consideradas inequívocas para lograr el objetivo que procuro el gobierno priísta “hacer ver bien al presidente”. Estas medidas no fueron otras más que las mismas con las que se intento dejar bien paradas a las reformas. Un intento fallido y muy costoso el cual consta de la utilización de los medios de comunicación, la represión y los ‘invitados especiales’.

¿Quiénes son estos ‘invitados especiales’? Suelen ser acarreados provenientes de nuestro Estado vecino, El Estado de México. La más grande cuna y trinchera del priísmo actualmente que tristemente se encuentra encabezando todas las listas relacionadas con la violencia nacional. No solo eso, sino que fue en dicho Estado donde Peña Nieto realizó su debut como gobernador logrando cumplir con menos de la mitad de sus ‘compromisos’. Esta ocasión se sabe gracias a los testimonios de los visitantes en primera fila que los invitaron son de los municipios: Ecatepec, Cuatitlán Izcalli, La Paz y Tultitlán.

Hago referencia a la primera fila porque solo se permitió el acceso a los visitantes convencionales de mitad de la plaza hacia atrás. Negar el acceso a los lugares donde se llevará acabo un evento, llevar personas acarreados a cambio de dinero o bien ‘la paseada’ con su respectivo almuerzo, o a personas sindicalizadas a través de la amenaza, se convirtió en el medio predilecto para crear una ilusión nacional.

Es muy importante y preciso mencionar que el día sábado se hizo presente en el Hemiciclo a Juárez un evento llamado ‘la ceremonia del anti-grito’ que lejos de festejar la convocación que daría inicio a nuestra independencia, nos hace un llamado a la conciencia y a la razón por la exigencia de justicia de los 43 normalistas. Ceremonia en la que los padres exigen pruebas solidas de lo que sucedió con los jóvenes a demás de romper la normalidad sobre las desapariciones forzadas en México.

Un día que era símbolo por excelencia de nuestro enorme orgullo patrio, lleno de banderas mexicanas, fiestas y tradición, hoy se ve en muchos hogares mexicanos sobajado por la enorme violencia que vive el país. ¿Qué nos espera en las próximas fiestas patrias? La entrada del nuevo gobierno representa una gran oportunidad. El hecho de que se haya consolidado en una realidad gracias a más del cincuenta por ciento del padrón electoral ¿nos podrá motivar a vivir nuestras fiestas patrias con mayor intensidad?

“¡Viva la independencia! ¡Viva la América! ¡Muera el mal gobierno!”

Miguel Hidalgo y Costilla

Autor: Alexis Ramírez

Co-Fundador y Director del Semanario Revueltas. Estudiante en la Facultad de Derecho, UNAM. Presente interés en temas sociales, políticos, jurídicos y económicos.

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