La Herida

“Ni Roberto Madrazo ni nadie tuvo actas donde Andrés Manuel fuera arriba en la elección de Julio de 2006” contestó Felipe Calderón con respecto a las declaraciones que hizo el ex-candidato presidencial del PRI sobre si López Obrador había ganado en aquella ocasión. Lo que volvió a generar varias discusiones en torno al tema. Uno de esos frentes es el que tocaremos en este artículo, deberíamos comenzar a cuestionarnos, ¿quién es el dueño de la verdad?

La elección de 2006 lleva ya 12 años en el pasado. Doce años que si se estudian a fondo se logrará entender la fragilidad política y social que vive el país. Los comicios de ese año significan el origen de las 2 grandes crisis que han gobernado en el territorio nacional. Los 6 años de Calderón significaron una crisis de violencia que nos deja estragos hasta nuestros días; y con respecto al otro, estamos por terminar el sexenio de Peña Nieto con una desestabilización económica severa, no visto en décadas. Podrían preguntar ¿todo esto fue resultado de la elección de 2006? Y la respuesta sería SÍ. Porque Calderón buscó a toda costa legitimar su gobierno lo más rápido posible sacando al ejército a las calles, esto con dos fines uno directo y otro indirecto. El directo fue intentar controlar al narco y demostrar la eficacia de un Estado Mexicano fuerte, ganándose el respecto y el respaldo de la ciudadanía, cosa en la que fracasó rotundamente; y el indirecto fue la de reprimir con miedo las intenciones de cualquier levantamiento masivo de la gente relacionado con el fraude electoral. La derrota de Calderón en su guerra contra el narco llevó a escudarse con el PRI al final de sexenio, ofreciendo apoyo con tal de no ser juzgados en un futuro. Dando respaldo a los resultados de la votación del 2012, donde a pesar de la demostración pública de las irregularidades se dio como legítima la victoria al PRI.

A partir de ese momento también comienza un momento de polarización en la esfera social. Hablar de política siempre genera discusión pero aquí la discrepancia se convirtió en enemistad. Todo lo que oliera a otro partido debía de rechazarse por el simple hecho de ser del otro “equipo”, convirtiendo así la vida pública política en un escenario de guerra. Que se transportó a la esfera legislativa, dando retraso e indicios a reformas que se debieron de hacer en el momento.

En la entrevista se le cuestiona a Madrazo por qué no hizo nada, y se limita a decir que no se lo solicitaron. También dice que si hablaba podrá “dinamitar la vida democrática del país”. Cosa que sucedió aún sin sus comentarios y considero que si se hubiera atrevido a hablar, hubiera ayudado al consenso de la sociedad. Se limita a decir que esa era no era su lucha. Una declaración que demuestra la falta de ética y de direcciones que existen en el partido que gobernó por 80 años el país. Estamos hablando de que hubo una lucha por consagrar la “transición democrática” hacia apenas seis años. Estas palabras sólo demuestran que los poderosos siempre han jugado con los comicios, haciendo con las elecciones lo que los intereses manden, en aquel momento fue venderse al PAN, que es quien tendría el poder y eso hicieron. Hoy parecen oportunistas sus declaraciones, vendiéndose de nuevo al mejor postor, demostrando la naturaleza de los priistas. No sé precisamente qué busca, al reaparecer en la vida pública después estar detrás del escenario por más de una década. Pero no podemos dejar pasar por alto su entrevista.

No sé si hubiera cambiado algo, como él dice “podía haber impactado, pero no cambiaba el resultado”. Tal vez estas declaraciones hubieran pasado desapercibidas o tal vez hubieran pesado tanto como para por lo menos generar el conteo voto por voto. Tal vez hubiera generado una polarización dentro de su partido; defender la democracia o defender los intereses. Tal vez no pasaba nada y hubiéramos tenido el mismo destino de todos modos o tal vez no… El pasado no se puede cambiar pero creo que es bastante oportuno lamentarse; cuántas cosas nos costó el silencio de doce años de Roberto Madrazo.

El extinto IFE, junto con su consejero Luis Carlos Ugalde le dieron la victoria a Calderón, los medios de comunicación crearon una guerra sucia contra AMLO para que no ganara y los partidos políticos con mayoría en ese momento PAN Y PRI le dieron “legitimidad” a ese acontecimiento. Pero esa versión, a justo doce años después de suceder, apenas y se sostiene con hilos que poco a poco se van deshilachando. Pudieron ganar con la fuerza de la hegemonía política que tenían en sus manos pero veremos si le podrán ganar a la fuerza histórica de la verdad.

GG.

Autor: León A. Sotomayor

Escritor | Facultad de Derecho UNAM | Editor y colaborador de Semanario Revueltas

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