Nuevo salario, nuevas oportunidades.

El 27 de septiembre del año en curso, el senado aprobó el exhorto al gobierno federal y a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, en donde se propuso un aumento del cien por ciento al salario mínimo, es decir, que actualmente ronda los ochenta y ocho pesos con treinta y seis centavos e incrementaría a los ciento setenta y seis pesos con veintidós centavos. Evidentemente, desde hace tiempo era necesario un incremento notorio, pues las necesidades de la población para cubrir la canasta básica son altas, pero los medios para cubrirla no eran suficientes, pues los precios son elevados, la demanda es mucha y el dinero es poco.

Aunado a esto, hay que recordar que disminuirán los sueldos de los funcionarios públicos, ya que según nuestra carta magna, nadie puede ganar más que el presidente de la República.

Esta propuesta tiene dos vertientes desde mi punto de vista, la primera es que si nosotros ofrecemos el servicio de nuestra profesión, siempre buscaremos un aumento (ya sea en el sector público o privado) porque nos estamos comprometiendo a dar lo mejor de nosotros en nuestro desempeño (o así debería de ser), sin embargo, la otra vertiente parece consolidarse en que hay sueldos que son una burla para el pueblo mexicano, viviendo en la miseria, niños trabajando en vez de jugar e ir a la escuela, ancianos trabajando porque su pensión no les alcanza o ni siquiera gozan de una pensión.

El problema de la pobreza en México, de la poca satisfacción a las necesidades básicas, los abusos laborales, las largas jornadas a costa de un salario miserable (que en la mayoría de los casos es igual o menor a salario mínimo), no dejan de desaparecer por lo ya mencionado, me parece fundamental que ahora que se establecieron nuevos rangos estructurales, se busque incrementar el nivel y calidad de vida de todo mexicano, que todos tengamos las mismas oportunidades, el acceso y los medios necesarios para poder tener un buen nivel de vida, y comenzar a tener una visión mucho más profunda, ver por los sectores que ofrecen un servicio público y que a veces ni son tomados en cuenta.

El aumento al salario mínimo abre un camino a nuevas oportunidades para todo trabajador, pero ahora se debe complementar el camino con la competencia, con las oportunidades y condiciones dignas de trabajo a las personas y hacer lo posible por sancionar a todos aquellos que abusan de su jerarquía y que aún establecido el salario base, paguen a sus trabajadores menos, y los trabajadores no deben permitir tal abuso de autoridad y pisoteo a la dignidad de su trabajo.

El Estado no solo debe crear leyes a través de su función legislativa, debe también ser un espectador e inspector para el correcto funcionamiento de lo ya establecido, y en la medida de lo posible, sancionar a todo aquel que abuse de su condición, jerarquía y poder.

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Autor: Andrea García Elías

Activista de los DESCA y los DH. Estudiante en la Facultad de Derecho, UNAM. Twitter: @AndreaGarcaEla1 Facebook:Andrea García Elías

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