NUESTRA HIPOCRESÍA I: MUERTE

 

<<A pesar de vanagloriarnos por ser una sociedad multicultural, basta y acogedora, no dejamos de tener ideas y conductas que lesionan la salud de nuestros propios compatriotas>>

Un hombre homosexual, no mayor a 17 años, yace colgado en el departamento que habitó durante los últimos meses. En un lote baldío, una mujer de aproximadamente 35 años es encontrada en estado de putrefacción avanzada; su cuerpo ha sido visiblemente alterado por animales carroñeros. Finalmente, un niño de 6 años muere de fatiga tras enfrentarse a un día de trabajo intenso, y a precarias condiciones alimenticias. Tras el descubrimiento y el proceso correspondiente, los individuos cercanos a ellos sienten impotencia, al resto le es indiferente.

Los decesos mencionados están íntimamente relacionados, todos son avalados por una cultura como lo es la nuestra: la mexicana. No importa ni el momento, ni la época ni el lugar: Unas instituciones que se han desarrollado a lo largo de cinco siglos siguen teniendo los mismos matices, definen lo que es correcto así como lo que no debe tolerarse dentro de la sociedad en la que vivimos. Y lo que hasta el momento continúa siendo válido, es precisamente eso, el trato de inferioridad y violencia realizado contra la mujer, el continuo desprecio hacia manifestaciones sexuales distintas a las definidas por la religión, la normalización del trabajo y la miseria infantil, así como una infinitud de situaciones más, que hoy, gracias a la evolución del pensamiento en materia de derechos humanos, identificamos como problemas.

DIVERSIDAD SEXUAL RECHAZADA

No es extraño oír acerca de tentativas e incluso comisiones de suicidios realizados por hombres y mujeres con una orientación sexual distinta a la heterosexualidad. Un estudio publicado el 19 de Diciembre de 2015 en el boletín JAMA indicó que “el cuarenta por ciento de los estudiantes preparatorianos a los que se considera como minoría sexual (…) estaba pensando seriamente en suicidarse”. Si a esto le sumamos que la mayor parte de la incidencia se da en  jóvenes, podemos deducir dos cosas: La tendencia a privarse de la vida en este sector es resultado de la dificultad de integración (que de por sí es habitual en esta etapa) y del rechazo latente del contexto que los rodea. El segundo es que, las ideas difundidas por la colectividad en general crean un sentimiento de discordancia en la propia mentalidad de dicha minoría.

En relación al segundo punto hay que considerar algo: El propio contexto, planta, desde la infancia temprana, el pensamiento de que una orientación homosexual, bisexual, etc… es errónea. Que lo “bueno” es la atracción sexual hacia el sexo opuesto. En el momento de llegar a la adolescencia y de percatarse de que en su interior está sucediendo lo que les fue inculcado como “malo” surge una distorsión en su realidad, que puede concluir en autolesiones e incluso en el suicidio.

“Para los homosexuales, la adolescencia es un período más difícil que para el común de los jóvenes: temen la hostilidad o incomprensión de los suyos. Se recela de la familia; la escuela no es muy amigable; y en una época donde los amigos cumplen un papel central, gays y lesbianas no pueden confiar sus secretos en la gente de su edad. Los pensamientos suicidas, los intentos de suicidio y las conductas de autodaño, que son endémicas en la juventud en general, en la juventud homosexual y bisexual son más frecuentes”. (FREDA. N.H.)

La intolerancia no sólo se refleja en momentos previos a la conclusión de la vida, se da eventualmente en comentarios incidentales en redes sociales o en conversaciones casuales que descalifican o subvaloran a aquellos que cumplen estas características, y esos mismos pensamientos retroalimentan el círculo vicioso que indudablemente concluirá con más muertes. Sin lugar a dudas hay medidas que tanto el Estado; en campañas de prevención y concientización social; como los particulares; que por sí mismos practiquen y difundan el respeto; deben ser tomadas para contrarrestar este ciclo tan lamentable.

LA INFERIORIDAD ACEPTADA

Vivimos algo muy curioso; la mayor parte de los hombres mexicanos le rinden culto a una figura femenina, y al mismo tiempo, no dejan de ver a las mujeres que los rodean como personas inferiores. Esto está tan normalizado, que incluso, cualquier indicio de violencia contra las mismas es socialmente aceptado, pues es él quien “al no ver satisfechas sus necesidades, o al sentirse mínimamente agredido, está en el derecho de educar a su pareja para corregir sus comportamientos”, o bien “Los hombres son educados para ser fuertes, son los que deben participar activamente en las actividades de manutención en el núcleo primordial; mientras que a las mujeres se les enseña a tener un papel sumiso dentro de la estructura familiar e incluso social”.

Se llega al extremo de afirmar la veracidad de sentencias como las anteriores, teniendo como consecuencia la repetición indefinida de dicho conglomerado de ideas y consecuentemente  la presencia de feminicidios, o lesiones hacia la mujer. Siendo, pues, producto de una cadena de afirmaciones que no han podido ser desmentidas; producto de las propias instituciones que le han dado forma a la sociedad.

La violencia hacia la mujer es recurrente en las zonas con índices de pobreza, y dada la visible situación del país en el mismo tópico, podemos que decir que su ejercicio está muy extendido. En generalidad, este problema “Debilita la salud de las mujeres, afecta sus expectativas educativas, y su desempeño en el trabajo productivo, así como su capacidad de participar plenamente en la vida social” (INMUJERES, 2016), es decir, retrae considerablemente la posibilidad de igualdad entre ambos sexos.

México, es uno de los países de América Latina con mayores muertes relacionadas a la violencia contra la mujer, “en el periodo de 2010 a 2015 fallecieron 78,320 mujeres por accidentes, homicidios y suicidios, así mismo, en 2016 se registró que el 66.1% de las mujeres ha experimentado por lo menos un episodio de violencia” (Fuentes, 2017). Desde el 2011 el indicador de violencia ha tendido hacia el alza, cuyas consecuencias son alarmantes y deben ser motivo para el mejoramiento de medidas públicas dedicadas a la prevención y a la sanción de los delitos efectuados.

POBREZA IGNORADA

La situación de pobreza extrema derivada de las nulas posibilidades de acceso a una mejor calidad de vida y de la propia idiosincrasia que se genera en ese punto, incita a los padres de familia a utilizar a sus hijos para obtener recursos económicos con los que darse sustento. Hay que entender que esto parte de un problema más bien estructural, pero ello no excluye la responsabilidad de ser críticos y de sensibilizarnos con las condiciones por las que pasan ellos, nuestros connacionales. Es muy fácil atenernos a criticar a los adultos que someten a sus hijos a estas prácticas, la dificultad radica en entender qué los llevo a ello.

La última sentencia engloba a los tres tópicos tratados. Es indispensable analizar las circunstancias que llevaron a un suicidio, a un feminicidio e incluso a mortandad infantil antes de realizar cualquier juicio de valor, que descalifique de alguna forma a las víctimas del incidente. Una vez atendamos al origen podremos dilucidar una solución en conjunto.

A cabalidad, estos son tres problemas que todos, como integrantes de un mismo país, debemos atender. No basta con ser buenos ciudadanos, no basta con criticar en redes sociales, o con atacar a individuos con una ideología diferentes, hay que dirigirnos hacia la sensibilización propia y grupal, hay que buscar, disminuir a lo máximo nuestra hipocresía.

Aprovecho para recordar y hacer homenaje a todas aquellas personas que fallecieron por alguno de éstos problemas; daremos el máximo para que sus muertes no sean en vano.

FUENTES

  1. Anónimo. 2018. Expansión. Jóvenes LGBQ en EU están en riesgo grave de suicidio, según investigación. Extraído de: https://expansion.mx/tendencias/2018/01/15/jovenes-lgbq-en-eu-estan-en-riesgo-grave-de-suicidio-segun-una-investigacionel [10.11.18]
  2. Freda, R. S.A. SIGLA. El problema del suicidio en la adolescencia homosexual. Extraído de: http://www.sigla.org.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=93%3Ael-probl7uema-del el: [10.11.
  3. Fuentes, L. 2017. Excélsior. México social: la violencia contra las mujeres. Extraído de: https://www.excelsior.com.mx/nacional/2017/11/07/1199605 el [10.09.18]
  4. INMUJERES. 2016. ONU. Desarrollo Humano y Violencia contra las mujeres en México. Extraído de: http://www.onu.org.mx/wp-content/uploads/2016/12/DesarrolloHumano-y-ViolenciaMujeres.pdf el [09.11.18]

Autor: Aarón H. Ortiz

Estudiante de la facultad de derecho de la UNAM . Realista declarado. Interesado en las artes y los movimientos sociales. No me reduzco a la izquierda o la derecha.

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