Concentración del Poder

El presidencialismo es una forma de gobierno la cual se encuentra muy arraigada en países latinoamericanos. Cualidad que emerge con el fin de generar representantes de Estado y de gobierno poderosos, los cuales son atribuidos como el centro de poder político de su país, lográndose de la estructura orgánica de su país. Los denominados presidentes, son los que les darán dirección a su país, ya que estos fungirán como creadores de las estrategias económicas, internacionales y militares. Además tendrán poder sobre la administración de los territorios e inclusive en algunos casos son los responsables de la integración social u orientación moral que tendrán sus respectivas naciones.

Para ser más claros en delimitar al sistema presidencial y poder diferenciarlo de su opuesto (el sistema parlamentario) Giovanni Sartori nos brinda cuatro criterios que definen a los sistemas presidenciales procediendo igualmente por exclusión mutua en relación al parlamentarismo, los cuales son: “a) El jefe de Estado es electo popularmente de manera directa o indirecta por un tiempo que puede variar de cuatro a ocho años, con la posibilidad de reelección. b) El ejecutivo no es designado o desbancado mediante el voto parlamentario. c) El presidente nombra o sustituye libremente a los miembros del gabinete. d) El presiente es a la vez jefe de Estado y jefe de gobierno.”

El presidencialismo se manifiesta de diferentes maneras en el continente Americano. Encontramos el presidencialismo puro (Basil, Chile, Ecuador, Honduras y México), el presidencialismo predominante (República Dominicana y Venezuela), el presidencialismo con matices parlamentarias (Bolivia Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Panamá y Paraguay) y finalmente con el presidencialismo parlamentarizado (Argentina, Colombia, Guatemala, Perú y Uruguay).

Scott Mainwaring y Matthew Shugart sostienen qué hay dos tipos de facultades presidenciales legislativas de gran importancia: ‘El decreto y el veto’. El decreto es una facultad que ostenta el ejecutivo que le permitirá emitir reglamentos sin la aprobación del congreso. El presidente puede firmar un decreto para se convierte en ley en el momento de ser publicada. Por su parte ‘el veto’ significa que el presidente puede desechar una ley aprobada por el Legislativo a menos que este pueda reunir el voto mayoritario necesario para anular el veto (en algunos países).

Cabe mencionar que este sistema se ha visto amenazado por una favorable ola de democratización que ha avanzado desde la década de los ochenta (uso el termino ‘favorable’ porqué esto ha permitido una autentica separación de poderes).Además por una exigencia de la sociedad al presidente por tener mayor regulación, rendición de cuentas y de respetar los sistemas de transparencia. La cual abrió una brecha sobre la cual se puede alcanzar el correcto funcionamiento y desarrollo de los poderes Legislativo y Judicial.

Es verdad que sigue existiendo dependencia al ejecutivo en estos sistemas presidenciales, esto se debe al método de elección, el presupuesto, junto con las funciones vigentes del ejecutivo. Serán sus atributos los que le permitirán seleccionar a su propio gabinete, pero aún así no podemos negar la tendencia latinoamericana a consolidar un sistema presidencial atenuado o inclusive parlamentarizado.

Siendo esta situación muy diferente a lo que se vive en los Estados Unidos de America, los cuales ya tienen un sistema presidencial atenuado. Este sistema presidencial Americano es el que los historiadores reconocen como el modelo latinoamericano -claro que en la practica adopto notables diferencias-. Estas diferencias resultan de la permanencia de las tradiciones españolas y portuguesas, que destaca por la tendencia a concentrar el poder en una sola figura, consagrándose así un sistema sin contrapesos. Esta situación junto a una democracia débil, permitió en muchos países latinoamericanos a formación de un partido político hegemónico, el cual termino definiendo quien tomaría las riendas del país. Teniendo en sus favoritas a personas que ostentarán gran poder familiar, económico o en algunos casos solo basto con la fidelidad entregada al presidente que dejaba el cargo.

Un claro ejemplo del desgaste del sistema presidencial en México lo podemos encontrar cuando recordamos como anteriormente la figura del presidente constituía a un máximo líder. Siempre intachable y sin contrapesos, es más, contaba con la subordinación a los poderes judicial y legislativo. Tal era la magnitud de este fenómeno que contaba con el vergonzoso “día del presidente” el cual consistía de una fecha en el calendario (1ro de septiembre) en la cual el jefe del Ejecutivo Federal utilizaba para dar el informe presidencial. Esto no era cualquier cosa, el presidente contaba con un día sin labores, caravana y todos los medios posibles a su disposición para darle seguimiento, con el fin de cubrir la entrega y lectura del informe de gobierno frente al Consejo de la Unión. Pero esto llego a su fin el 1ro de septiembre de 1988 cuando Miguel de la Madrid dio lectura a su último informe de gobierno y fue interrumpido por el senador Porfirio Muñoz Ledo, el cual solicito al presidente al jefe de la mesa directiva la voz para interpelar al jefe del Ejecutivo Federal (un acto celebrado por muchos, ya que seria la primera vez que alguien busco interpelar al presidente). Ya tiempo después se terminaría con esta tradición en el gobierno de Vicente Fox, cuando en un intento de dar su informe de gobierno en la tribuna del consejo de la unión, fue mal recibido por el grupo parlamentario del PRD. En ese momento Vicente Fox prefirió entregar su informe conforme a lo dictado por la constitución y se marcho, dando así fin a una tradición presidencial.

Otro ejemplo más reciente del declive presidencial es el que se vivió en Brasil, en el cual se decidió (mediante el Senado) destituir a la presidenta Dilma Rousseff. Todo debido a sus maniobras contables en su Gobierno. Todo se llevo a cabo mediante un juicio político en el cual participaron 61 senadores, (era necesarios solo 54), ellos votaron a favor de despojarle de su cargo, (solo fueron 20 los que apoyaron a su continuidad). Sin duda es un resultado que pone fin en un enorme país como lo es Brasil, a la dependencia de la continuidad de un presidente y hacía función de una destitución. Un suceso histórico que puede generar efectos en países vecinos.

Finalmente Alberto Escamilla nos hace mención de que en estos sistemas se ha contemplado a detalle la relación entre el poder Ejecutivo y Legislativo (que en caso de estar unidos seria un sistema parlamentario) y se ha llegado a la conclusión de que uno de los aspectos más problemáticos es la conformación de un gobierno sin mayoría. Esto constituye un enorme problema ya que las iniciativas o aquellas funciones que deba realizar el ejecutivo con la aprobación del legislativo se pueden ver impedidas y da lugar a un estancamiento por asuntos políticos y un obstáculo para la gobernabilidad democrática.

Un punto negativo del presidencialismo lo encontramos en Venezuela, país donde Nicolás Maduro viéndose favorecido por las facultades que recaen sobre él, “más el control de los militares al comprarlos y compartir con ellos el poder, ha neutralizado cualquier desafío de las Fuerzas Armadas” según Michael Shifter. Simplemente no es posible quitarlo del poder por más derechos humanos que este violando, el control de constitucionalidad de su país le permite seguir en el poder y esto aún cuando casi toda la fuerza parlamentaria se encuentra posicionada en contra de él.

En México hoy se vive un acomodo de poderes públicos, donde se ha mencionado la integración de consultas para la construcción de obras publicas, una acción que responde a la ola de democratización en la región en la que se va a necesitar reformas, para “acotar el poder del ejecutivo, cooperación con el legislativo o para hacerlo mas responsable” según Enrique Cuna. Por otro lado a este efecto Dieter Nohlen ha llamado a esto una “adecuación funcional”.

El sistema presidencial, sin duda funciona en Latinoamérica y como todo sistema tiene sus ventajas y desventajas, pero algo que considero se debe vigilar a detalle es el respeto de la participación democrática y el uso correcto del ejecutivo con sus funciones, no aplaudir cuando el ejecutivo ponga de titular a alguien sin la preparación para llevar el cargo. Rendimiento que solo se conseguirá con una participación de la sociedad responsable, generando así naciones en la que todos se vean beneficiados e identificados. Debemos mediar para que no se generen gobiernos que solo beneficien a la elite empresarial del país.

“Una nación sin elecciones libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos.” – Octavio Paz

Autor: Alexis Ramírez

Co-Fundador y Director del Semanario Revueltas. Estudiante en la Facultad de Derecho, UNAM. Presente interés en temas sociales, políticos, jurídicos y económicos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s