La Tercera Opción: Venezuela

La situación en Venezuela ha generado una discusión global tan poderosa que ha alcanzado todos los círculos sociales de Occidente y de Oriente. No hay ningún área específica que se quede sin querer opinar al respecto. Desde los círculos intelectuales, hasta el de los trabajadores; el de los académicos y el mediático no pueden dejarlo pasar;  por su puesto los de redes sociales y los del gobierno no quedan excluidos;  pero sobre todo ha llegado a escalar al nivel más básico de la comunicación social. No hay rincón del mundo que se logre escapar a la discusión. Y una discusión sólo tiene tres posturas; a favor, en contra o abstenerse, a partir de estos supuestos se desglosan un sinnúmero de aportaciones; buenas, malas, mediocres, manipuladoras pero siempre se puede regresar a los mismos tres puntos. 

 Este evento histórico ha generado que la humanidad se vuelva a la discusión de conceptos que pensábamos ya superados en pleno siglo XXI;  democracia, derechos humanos, diplomacia, soberanía, legitimidad, derecho, división de poderes, etc. Parece que esta situación no ha llegado para ser un suceso más en la historia sino que está generando una situación que ya es común ver en sociedades establecidas pero nunca se había visto a nivel internacional; estoy hablando de la polarización. La polarización tiene su origen en muchos factores que son combinación del nuevo siglo y de las acciones políticas más arcaicas de la sociedad. Las fake news, las redes sociales, la apertura de la información genera que un individuo se cree una posición bien marcada, sin importar si ésta es buena o mala y si a esto le agregamos la manipulación mediática, el poder de un sistema económico y la influencia de políticos populistas la situación se vuelve más aguda. Nos encontramos sujetos con marcos de realidad fijos que no se atreven a entender o abrirse a las demás visiones. Vivimos en términos ultra-egoístas de realidad.


Esta situación se puede ver en muchos países donde el individuo ultra-centralizado llega a niveles de negar toda acción del oponente, simplemente por ser del oponente. Lo vivimos en nuestro país, lo viven los EUA, los venezolanos, los argentinos, los chilenos, los franceses, los españoles, lo vive Oriente ya no es una situación esporádica, se está volviendo una constante. El problema de la polarización es que se está llegando a un nuevo nivel que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial; el internacional. La semana pasada en el Consejo de Seguridad de la ONU se notó la diferencia política que existe entre dos bandos bien establecidos, al mero estilo de los viejos tiempos, Occidente y Oriente. La ONU en vez de mostrarse como mediadora de dicho conflicto, como debería de ser, en vez de incitar al diálogo, quiso tomar partido como un jugador más


Para dar una solución a la situación de Venezuela primero hay que entender que se ha convertido en un país ingobernable. Sí hay una situación de crisis humanitaria que debe ser combatida pero me refiero a las cuestiones políticas; las tensiones han escalado al nivel de estallar una guerra civil. La posición que está proponiendo EUA junto con otros países europeos y americanos es la de desconocer al gobierno de Maduro, reconocer y apoyar a Guaidó. Hay que decir que esta estrategia sólo lograría una resistencia más fuerte por parte del Chavismo. Y la posición de Maduro de conservar el poder por las injerencias imperialista, sólo generaría más fuerza para la oposición nacional e internacional. Lo que es una realidad es que ninguno de los dos ni Maduro ni Guaidó podrían gobernar libremente, sin complicaciones, ni tensiones que en un futuro puedan volver a escalar al mismo nivel que nos encontramos hoy. Estamos ante un nudo ciego de la política, que a los ojos de las grandes potencias sólo se puede resolver con una guerra. Acción que ya es una posibilidad bastante sonada por parte de EUA y aliados, recordemos tan solo las amenazas de Trump. 


Repelo totalmente las acciones de las grandes potencias que buscan injerencia en el país sudamericano y tener poder sobre el llamado “gobierno autoproclamado”. Los favores siempre se pagan muy caro y más si se le debe a EUA, porque seguramente si su posición gana, llegaríamos a una Democracia agringarizada. Pero también desconozco las acciones de Maduro como un mandatario de izquierda y lo reconozco como un dictador y violador de la dignidad de su propio pueblo. Guaidó ni Maduro son opción y ,para los sectores de derecha más arraigados, tampoco es opción ni la guerra civil, ni una intervención de EUA, el salvador demócrata. Lo que se debe de hacer es buscar alejarse de las victorias políticas, de los egos ideológicos, alejarnos de esas fronteras mentales que nos siguen haciendo daño y buscar una solución el diálogo y la paz. No debe nunca morir una persona por culpa de alguna situación política de ningún país. Aborrezco la guerra, aborrezco la intervención, aborrezco la dictadura. Pero sí hay otra salida, el diálogo. 

Autor: León A. Sotomayor

Escritor | Facultad de Derecho UNAM | Editor y colaborador de Semanario Revueltas

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