Reflexión: La Derecha de Hoy.

Tuiter es el ring político del siglo XXI. Al que conciba a esta red social como algo secundario lo invito a informarse sobre la caída de la bolsa gracias a comentarios de Donald Trump, o el escándalo que le costó la presidencia de Tesla a Elon Musk, o el trampolín que utilizó Barack Obama para ganar las presidenciales de 2008. Hace dos días sucedió algo que revela con claridad gran parte del fracaso de los autollamados “liberales” en México. Una serie de tuits fueron suficientes para enseñar con claridad la decadencia, que ahora simulan no entender, de la derecha mexicana.


El 9 de Febrero de este año Aristóteles Nuñez nos regaló un texto que parece digno de un personaje de una buena comedia, por supuesto nada barata sino una bastante compleja. Comienza diciendo que está evaluando cómo llegamos a este punto, reconociendo este punto como algo caótico, anárquico y maligno, refiriéndose claramente al gobierno de López Obrador. Comienza su reflexión con la respuesta directa, sin nada que reflexionar; afirma inmediatamente que el problema es la idiosincracia mexicana, al mero estilo de Samuel Ramos o de Octavio Paz quiere evaluar lo que es el mexicano. Hace una generalización absurda y absoluta a partir de un círculo de privilegios, igual que los anteriores, pero claramente mucho menos intelectual.  Afirma varios grupos de mexicanos pero en todos yace la ignorancia, la falta de visión, la ineptitud para lograr el éxito. Aristóteles quiere hacer un símil con el filósofo que le dio origen a su nombre y cree que su palabra es autoridad. Y eso no es lo peor, sino él se ve como alguien que trae la verdad absoluta a nosotros los ignorantes. Para él y para muchos de los “liberales” sólo demuestra que la cultura mexicana no es idiosincracia sino indiosincracia. 


Afirma que una sociedad así es fácil manipular, de engañar y abre el camino a los falsos profetas, a los demagogos, refiriéndose a López Obrador. Para Nuñez, el gobierno que vivimos hoy, es el gobierno de los ignorantes, de los huevones, de los fracasados. Luego escribe un poema del desprecio racista que tienen los liberales por los pobres,  “donde no hay comida, oportunidad, empleo o satisfacción no cabe la racionalidad”. Hay que reconocer que no es sencillo decir esto con tanta claridad, lo sabe la misma derecha. Esta es la razón de que no haya habido alguien anteriormente a decirlo tan de frente y prefieren utilizarla la hipocresía como herramienta habitual.

Los pobres son estúpidos por eso los debo gobernar yo mero, que obviamente no soy nada estúpido, déjenle el trabajo  a los educados. Nuñez se avienta un clavado completo a defender a su “clase social”:  la élite. Ésta es la única capaz de gobernar este país con máxima pobreza intelectual, “sólo basta apuntar a la primera corteza cerebral de los electores“. 
Además habla como si el culpable de la supuesta “idiosincracia” fuera causa de otro agente externo, porque obviamente su partido no tuvo nada que ver en el desarrollo social los anteriores 80 años. Tiene la mentalidad de que la vida exitosa sólo se logra gracias a la actitud y la voluntad de uno mismo, la misma mentalidad de los libros basura de autoayuda. Al señor le hace falta un poco más de visión crítica de la realidad que vive México, si el país no crece económicamente, no es por la ignorancia de la población sino por los círculos de élite que se aferraron durante décadas a mantener el poder económico y político en unas cuantas manos. 


En el modelo democrático que nos rige, el voto del ignorante, del flojo o del subvencionado vale lo mismo que del empresario o intelectual más exitoso del país. Aquí Aristóteles demuestra su poder intelectual. En su cabeza hay varios tipos de mexicanos con diferente valores, un empresario exitoso ha de valer mínimo unos 19 mexicanos flojos, o tal vez un intelectual vale al menos unos 27 ignorantes. A la Derecha clasista y racista les enoja muchísimo que un indígena valga lo mismo que ellos, que un ignorante pueda decidir, que un flojo pueda cambiar al país. En su mentalidad, ellos son superiores, son los elegidos, los que deben dirigir el país.

Él sigue:  por tanto si la sociedad es ignorante, ganará la ignorancia, si la sociedad es apática, ganará el impulsivo. Así como nos acercamos más a lo primitivo y nos alejamos de lo más civilizado y racional. 


Nada más que decir.  Una verdadera joya. 

Autor: León A. Sotomayor

Escritor | Facultad de Derecho UNAM | Editor y colaborador de Semanario Revueltas

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