Primera base

En nuestro país, el deporte a nivel profesional no ha sido bienaventurado. En realidad, poco ha sido el apoyo dirigido por el gobierno a aquellos -escasos- deportistas de alto rendimiento quienes con años de entrega y disciplina, siguen luchando por una oportunidad para representar a un país con más de 129 millones de habitantes.

Trasladándonos a los ordenamientos jurídicos brindados al deporte, encontramos como el más importante a la LEY GENERAL DE CULTURA FÍSICA Y DEPORTE publicada en 2013, en cuyo articulo 2 refiere, entre otras, las siguientes finalidades:

I. Fomentar el óptimo, equitativo y ordenado desarrollo de la cultura física y el deporte en todas sus manifestaciones y expresiones;

VI. Incentivar la inversión social y privada para el desarrollo de la cultura física y el deporte, como complemento de la actuación pública;

Además, deja encargada de la administración del deporte al organismo público descentralizado CONADE, como se muestra en el artículo siguiente:

Artículo 15. La actuación de la Administración Pública Federal en el ámbito de la cultura física y del deporte, corresponde y será ejercida directamente, por un organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, que será el conductor de la política nacional en estas materias y que se denominará, Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, quien contará con personalidad jurídica, patrimonio propio y domicilio en la Ciudad de México.

Sin embargo han sido intensos los reclamos a dicho organismo, destacándose la fuerte crítica del comentarista Carlos Albert, quien manifestó que …no hay un sólo deportista en este país que haya sido producto del sistema deportivo. Todos los logros son producto de esfuerzos personales, de familias que han tenido que embargar o vender su automóvil para llevar al niño a un torneo nacional o internacional, para darle a su hijo un empujón.

Un factor que debemos considerar para entender el problema, es sin duda, la cultura deportiva en México. No exageramos si mencionamos que, de entre las distintivas actividades deportivas destaca el enorme interés político -casi único- por el fútbol soccer. Siendo éste, a nivel federal, el deporte que más dinero recibe; por mencionar una ocasión, nos encontramos con lo que ocurrió en 2017, año en el cual el Consejo de Promoción Turística de México otorgó 30 millones de pesos a la Federación Mexicana de Fútbol con fines de promoción turística (dicho recursos hoy se encuentran retirados por el plan de austeridad).

A pesar del dinero otorgado a la selección mexicana, pocos han sido los logros obtenidos, ya que la selección de fútbol solo nos ha brindado el gusto de una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres y la repetida Copa Oro.

Además de lo anteriormente mencionado, podemos ver un fomento al deporte casi único y exclusivo al fútbol soccer, nos basta sólo con ver con cuántos campos de fútbol cuentan las escuelas de nivel básico, y en segundo plano, pensar cuántos hay de béisbol, frontón, voleibol y mejor no hablemos de espacios dedicados a la natación o al tenis.

La respuesta a este fenómeno es aparentemente obvia: es preferible invertir en el fútbol porqué es un deporte barato -basta con un balón o pelota y un par de porterías- y es fácil de aprender, es más, se puede jugar careciendo de disciplina y técnica.

Lo expuesto nos puede dar una idea de como se fracciona el deporte dependiendo de las clases sociales, empezando por el fútbol en las más bajas, hasta llegar a clases altas, que son las únicas que pueden acceder a deportes exclusivos como el golf.

El nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, visualiza un futuro deportivo diferente. Liderando un singular apoyo al béisbol, el cual se sitúa en una clase que no simpatiza tanto con él, la medio alta (eso explica el abucheo de la inauguración del estadio de los diablos).

Para responder cual fue el motivo de tal inversión Andrés Manuel López Obrador mencionó que “en el caso del béisbol, es para crear las escuelas, las academias. En el boxeo es para fomentar el deporte en los barrios, en las escuelas, hacer torneos. La caminata, por la tradición que tenemos, lo mismo”. Entonces la decisión del Presidente no es arbitraria, sino que atiende a un plan para fomentar el deporte.

En resumen el apoyo será principalmente al béisbol, al boxeo y a la camina, representando estos tres deportes una inversión de 500 millones de pesos en este primer año del sexenio. Sin duda es una buena primera base, toda vez que el esparcimiento y el deporte, tanto para quienes practican el deporte como para quienes disfrutan como aficionados, es un derecho fundamental y cualquier erogación en este sentido, no es un gasto, siempre será una inversión.

Autor: Alexis Ramírez

Co-Fundador y Director del Semanario Revueltas. Estudiante en la Facultad de Derecho, UNAM. Presente interés en temas sociales, políticos, jurídicos y económicos.

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