¡Se tenía que decir y se dijo!

El actual presidente Andrés Manuel López Obrador llegó como una esperanza, como un cambio milagroso, una oportunidad de acabar con los gobiernos conservadores, asesinos y neoliberales. No obstante, hay que decir que se nota una improvisación y falta de experiencia de parte del presidente y de su equipo de gobernación; medidas, discursos y actos que hacen dudar en ocasiones del rumbo del país.  

Pareciera que su actual gestión atraviesa un limbo, una nubosidad debido a que no se sabe hacia dónde o de qué corte es su gobierno.  Se asume de izquierda pero lanza proyectos neoliberales, dice no ser conservador pero menciona la posibilidad de moralizar a la población mediante la religión, se asume como una esperanza,  pero en cinco meses se han registrado aumentos en la violencia como en ningún otro sexenio, de seguir con esos macabros números se pronostica el 2019 como el año más violento en la historia del país. 

Sin olvidar el patético y vergonzoso episodio con la construcción del nuevo aeropuerto en la base militar de Santa Lucía, ya que hace unas semanas el presidente y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) informaron un nuevo problema en una de las pistas, el cerro Paula, un montículo que se encuentra a un costado y que obstruye de manera importante todo tipo de despegue o aterrizaje en el lado sur; es por lo que esta base era específicamente de uso militar.  Este acto es deplorable y casi pueril, pues no refleja otra cosa más que ineptitud y hasta una burla a los interesados en el tema.  Esto no quiere decir que se esté apoyando a la iniciativa de Enrique Peña Nieto con el NAICM sino una crítica a lo que está sucediendo.  

Así pues, hay que mencionar que el presidente Andrés Manuel ha generado un colchón de opinión en la sociedad, una cama que le permite justificarse ante las y los mexicanos, pues bien se sabe que cuenta con un gran apoyo de personas pero que tarde que temprano se acabará si al final de su gobierno no brinda los resultados que se esperaban. Menciona que le han dejado un “cochinero”, un país en la miseria y lleno de violencia.  

Pero esa es una de las peores justificaciones, pues eso ya lo sabía desde antes si quiera del primer debate, una de las preguntas es ¿Para qué tomó la responsabilidad? Esa justificación no cabe en un país donde la delincuencia irrumpe tu hogar y acribillan a un menor de tan sólo un año de edad en el piso. No hay excusas, no hay oportunidad de practicar, no hay segunda vez. 

En la misma línea, es todavía más grave salir a las cámaras y decir que lo esperemos seis meses más, que en ese tiempo las tasas de mortalidad bajarán y la violencia en el país quedará con índices mínimos. Ese acto demostró una irresponsabilidad, pues deja ver que el presidente está sofocado y busca una salida rápida sabiendo que ese colchón aún no se desinfla,  pero aquí es donde surge una segunda pregunta ¿Qué hizo Andrés Manuel y cada uno de sus integrantes del gobierno en el proceso de transición, mejor dicho desde el 1° de Julio al 1° de diciembre? Porque hay que decir que se empezó a gobernar desde esa fecha, pero ellas y ellos se remontan a que llevan cinco meses cuando en efecto llevan 10 meses. 

Esta última pregunta, deja en la mesa el debate para discutir sobre el actual gobierno y las formas en que afronta lo que vendrá.  Pues México no está para improvisar, para escuchar más demagogia ni para que las instituciones pidan prorrogas para efectuar su trabajo. Se sabe que cinco meses es muy poco tiempo para tachar o enjuiciar a un gobierno, pero la constante duda y el espejismo de lo que representa MORENA nos hace plantear hacía dónde y cómo vamos, qué pasará y de qué corte será el sexenio. 

Finalmente, cabe recalcar que no se trata de venerar ni de llevar a la guillotina al presidente Andrés Manuel, sino que simplemente hay que establecer las responsabilidades que al presidente le conciernen, si hay algo erróneo en su mandato hay que decirlo, si hay algo correcto hay que hacer mención, lo que no soportaremos es mediocridad, mentiras ni engaños, para eso ya estuvieron los del PRI y los del PAN ¡Se tenía que decir y se dijo!

One thought

  1. ¡Shazam! y todo resuelto. Por cierto las “tazas” son las del café las otras son las “tasas”. Puchale al revisor de ortografía. (La maldita reforma educativa). Del fondo de tu nota
    ….mmmum…

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