Responsabilidades desiguales

“El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos”

–Karl Marx

La contingencia ambiental persistente en la Ciudad de México y toda la Zona Metropolitana del Valle de México, la cual provocó la suspensión de labores educativas en los últimos días, es consecuencia de los elevados niveles de contaminación, que no son nada nuevo, pero la calidad del aire se vio empeorada por los más de 130 incendios forestales que azotan al sur y centro del país.

Activan en Ciudad de México contingencia ambiental extraordinaria por altos niveles de contaminación
Imagen: Carlos Jasso / Reuters

La situación es crítica, y en redes sociales han aprovechado para hacer un llamado (otra vez) a adoptar hábitos que ayuden a combatir la contaminación y el cambio climático, como reducir el uso de plástico y del automóvil —o de plano abandonarlos—, procurar una alimentación más saludable, e incluso, no tener hijos.

Todo esto suena muy bien, ¿pero qué pensarías si te digo que no es realmente necesario?

Y no sería necesario porque ni siquiera estarías generando un impacto significativo.

Es completamente comprensible que te indigne la situación en que nos encontramos, pero no tienes que sentirte responsable de esto.

Este mundo es profundamente desigual, y la responsabilidad por el cambio climático también lo es, de acuerdo con el más reciente artículo del español Andrés Mohorte (https://bit.ly/2W9F1Qy), director de Magnet, quien busca visibilizar la realidad que hay detrás:

“Pese a su aparente ubicuidad, el cambio climático es una historia sobre la desigualdad. Sus consecuencias no son equitativas a lo largo y ancho del planeta: algunas regiones las sufrirán de forma más aguda que otras, y, por norma general, las poblaciones más desfavorecidas se llevarán la peor parte. De igual modo, no todos los seres humanos tenemos la misma responsabilidad en su gestación. Un puñado reducido de empresas han contribuido al deterioro del planeta en mayor medida que otras.”

En dicho artículo, cita un informe (https://bit.ly/2tZU2Gq) elaborado en 2017 por la organización CDP (anteriormente Carbon Disclosure Project) y el Instituto de Responsabilidad Climática (Climate Accountability Institute), según el cual, solo 100 empresas eran responsables del 71% de emisiones de dióxido de carbono.

Además, nos remite a otro artículo, de su colega, la también directora de Magnet, Esther Miguel Trula, quien propone una solución radical: “obligar a los ricos a que no vivan por encima de nuestras posibilidades” (https://bit.ly/2Hnegj8).

El origen del descubrimiento: durante la pasada cumbre climática organizada por la ONU Kevin Anderson, doctor universitario en Medio Ambiente, y Greta Thunberg, reconocida activista ecologista, han difundido con sus declaraciones los descubrimientos de una de las últimas publicaciones de Oxfam: sólo con limitar el consumo del 10% más rico del planeta a niveles de un ciudadano europeo corriente podríamos reducir de golpe un tercio de la huella ecológica de la humanidad (en torno a 1.5 grados centígrados) aunque el 90% restante de la gente no hiciésemos absolutamente nada.”

El artículo de Mohorte también muestra un mapa elaborado por The Decolonial Atlas, en el que el tamaño de cada país cambia según su peso en las emisiones de gases de efecto invernadero:

“A nivel geográfico, el peso de las emisiones recae sobre América del Norte (o mejor dicho: Estados Unidos y su gigantesca industria extractora, desde ExxonMobil hasta Chevron, pasando por Drummond o NACCO) y Europa. En comparación, las aportaciones de América del Sur y de África palidecen. También es interesante el protagonismo de China y de la India, dos de los principales emisores contemporáneos (y ninguno de los dos demasiado interesado en cambiar la dinámica).”

Names and Locations
Mapa: The Decolonial Atlas (https://bit.ly/2WMYMdK)

Si Estados Unidos es uno de los países más contaminantes, entonces su gobierno debería ser más estricto con las grandes industrias extractivas. Desafortunadamente, esto no será posible mientras sus capitales sean los que financian las campañas políticas.

Ni seres de otro mundo, ni supervillanos ficticios sacados de los cómics; los verdaderos destructores de la Tierra son los que impusieron un sistema económico que destruyó nuestro hogar, y no pasa nada. Porque mientras tú reduces el uso de plástico en tu día a día —lo cual es muy noble de tu parte—, nadie le exige al capital que desista de explotar los recursos naturales sin restricciones. Y los gobiernos, financiados por los grandes empresarios, violan o eliminan aquellas leyes que contemplan sanciones en contra de desastres ambientales.

La congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez responde a los políticos escépticos e indiferentes que la preocupación en torno al medio ambiente no es un asunto elitista, y no lo es; es un asunto de élites, élites que privatizaron al planeta y sus recursos, para enriquecerse sin límite. Nadie habla de ellos, pues estamos muy ocupados creyendo que nosotros tenemos la culpa. Estamos pagando por algo que no hicimos.

Finalizo invitándolos a ver el cortometraje animado Puercos hegemónicos: Terror de un sueño neoliberal, realizado por David Torres Guevara, estudiante del Posgrado de Artes y Diseño de la UNAM:

Aquella frase “el cambio está en uno mismo” no es del todo cierta.

¿Qué opinas tú?

Autor: Alfredo Ruiz

Estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México. Director de Difusión Cultural del Club de Oratoria y Debate de la Facultad de Derecho. Sígueme en Twitter e Instagram: @alfredorzmz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s