Antes de que nos olviden.

El domingo 26 de mayo, en Manzanillo, Colima, Germán Mauricio, un joven de 15 años, estudiante de preparatoria y empleado en una tienda Kiosko, fue asesinado por tres personas que entraron a su lugar de trabajo; los hechos fueron grabados por una cámara de seguridad.

Germán se encontraba atendiendo a unos clientes, cuando hombres armados ingresaron a la tienda, dirigiéndose a la caja para tomar el dinero, el joven no puso resistencia y permitió que los hombres se lo llevaran, antes de retirarse obligaron a Germán a ponerse de rodillas, apuntándole con un arma he insultándolo, acto seguido uno de los asaltantes cobardemente abre fuego contra Germán, disparándole en la espalda para después salir con toda tranquilidad de la tienda.

En el suelo yace el cuerpo sin vida de un joven, de uno que como muchos otros sus sueños han sido destruidos por la delincuencia, por la apatía, por la cobardía de nuestras autoridades, pues Germán trabajaba para poder comprar una computadora que le ayudaría en sus estudios; cada quincena le decía a su madre que ya faltaba poco para poder comprarla, que con un poco más de esfuerzo la compraría, para con ello cumplir su meta de estudiar administración de empresas.

Sobre el asesinato cobarde, de uno de nuestros jóvenes las autoridades se pronunciaron, verborreando y culpando a la antigua administración. Griselda Martínez, (Alcaldesa de Manzanillo) aseguro que no pueden arreglar el problema de inseguridad de un día para otro, puesto que los policías no cuentan con el equipo adecuado, así mismo dijo que no tienen  los recursos necesarios para equiparlos, con toda apatía la alcaldesa  no hizo más que deslindarse de su responsabilidad, pues es más fácil culpar que asumir la culpa.

Este hecho es uno de tantos que sean suscitados a lo largo de nuestro país, uno que no deja de ser lamentable y horroroso, debido a que la juventud está siendo asesinada, violentada así como culpabilizada, por las propias autoridades, por la sociedad, que no hace más que decir: “así nos dejaron el problema”  o “algo les debía, por eso lo hicieron”, la poca cultura  y falta de conciencia por parte de los que se asumen como la esperanza, está acabando con aquellos que, en verdad portamos esa gran responsabilidad, con aquellos que aún creen en que se puede tener un cambio para nuestra amada patria.

En los últimos años nuestros jóvenes han sido las principales víctimas de un gobierno y una sociedad inmersa en la deshumanización. Tal parece que hemos llegado tarde a la firma del contrato social o simplemente olvidamos que lo teníamos, debido a que cada día aumenta el índice de violencia que azota a la población, así mismo parece ser que los propios habitantes tratan ya no de castigar al que delinque, sino que ahora lo justifican y apoyan; olvidando lo sucedido, haciendo como si nada hubiese pasado, promoviendo la censura.

Por ello es obligación de todo aquel que como nosotros, este harto de no poder vivir en paz, este cansado de tener que salir con dos celulares a la calle, de tener que estar al pendiente para ver si no lo siguen, de tener  miedo incluso a su propia sombra, por ello los que se quiten la venda de los ojos y decidan actuar serán los que en verdad harán un cambio, honrando la memoria de todos aquellos que no pudieron ya hacerlo,  pues antes de que nos olviden haremos historia, sin estar de rodillas,  ya que el alma no tiene la culpa de luchar por la paz.

Autor: Zinedine Martínez.

Artículista en el Semanario Revueltas.

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